‘My name is Luca’

Luca nos recuerda que no sabemos de dónde venimos, pero sí dónde acabaremos

‘My name is Luca’
Las temperaturas extremas convierten la información meteorológica en una tabla de récords, una modalidad de los Juegos Olímpicos. No hay día que en algún lugar de Europa no se bata alguno. Tanto bochorno requiere suplementos de adjetivación. Las noches pasan de tropicales a tórridas y de tórridas a infernales. Los incendios se miden por generaciones, y pronto nos hará falta un árbol genealógico, porque diría que ya hemos llegado a los de sexta. Y del caudal terminológico que nos asaltó durante la turra infinita de las semanas previas al eclipse más vale no hablar. La única cosa positiva fue poner la ciencia en el lugar que suele ocupar el fútbol. Lo mismo que ha pasado con La Odisea de Nolan, que ha puesto el foco insaciable del mundo hiperconectado sobre el mundo clásico.

Seguir leyendo...