¿Quién ganó?

El abuelo está de vuelta, ya no tiene banderas personales que defender

¿Quién ganó?
Les decía ayer que el fervor del abuelo se parece al encantamiento de los primeros amores. Si les hablé de mi nieto mayor, hoy me atrevo a hablar de Pau, de siete años, miembro de la generación de la covid, marcada por los confinamientos. Pasó unos largos meses aprendiendo a distraerse solo (su padre podía salir a trabajar, su madre teletrabajaba y su hermano no tenía edad de hacer de canguro). La herencia que le ha dejado la covid es el gusto por el aislamiento. En medio del bullicio familiar, es habitual verlo en un sofá, rodeado de libros ilustrados.

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