Vuelve el griterío

Si puede, Sánchez apurará hasta el último día, porque adelantar los comicios no le favorece

Vuelve el griterío
Este verano, la temperatura política se ha mantenido inusualmente alta, como si estuviera tan sometida al dictado del cambio climático como la temperatura física. La peligrosa naturaleza de la crisis de Ceuta, que puede ser el preludio de una intensificación de las reivindicaciones marroquíes sobre las dos plazas españolas en el norte de África, habría aconsejado un grado de entendimiento entre los dos primeros partidos políticos, pero este entendimiento no ha aparecido por ninguna parte, como suele ocurrir últimamente siempre que se le necesita. Debido a esto, la tregua estival solo se ha notado por un diapasón algo más bajo que el habitual, más por falta de amplificación de los improperios y de las recriminaciones por parte de los medios que de ganas de hacerse oír por parte de los participantes en la trifulca.

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