El tonto del verano

De entre todos, el gañán más rutilante es el veraneante crecidito

El tonto del verano
El tonto del verano es más molesto que el de invierno. Al ser el estío época de actividades al aire libre, resulta inevitable coincidir con él más de la cuenta. Hay días de canícula en los que los bobos parecen mayoría social. Pero es sólo un espejismo. Sucede que el zopenco lo es durante todo el día y que uno solo hace el trabajo de mil. En el litoral, el rey de los lerdos es el que surca el mar en moto náutica como si condujera un coche con matrícula andorrana. Incapaz de entender o cumplir las cuatro reglas básicas de navegación y de cortesía, este motorista acuático es un especialista en amargar el correcto navegar de los demás. En tierra, su equivalente sería un tontaina entrando a gritos en el cine a media película o el cabezón que llama a gritos al camarero en un restaurante de gente educada. Más que el titulín , a estos botarates debiera exigírseles una prueba de inteligencia para navegar. Si así fuera, el mar enmudecería de golpe, y muchos lo agradecerían.

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