En este club la guarnición se está comiendo al solomillo
El Mallorca se adentra en el abismo del (casi) descenso por la incompetencia de sus gestores. De sus altos mandos. El club se ha pasado toda la temporada caminando por el alambre centrando todos sus esfuerzos en la guarnición para olvidarse del solomillo. Una frase antológica de Juanma Lillo cuando se refería a que lo accesorio, lo secundario, está eclipsando lo verdaderamente importante, que es el juego. Porque el Real Club Deportivo Mallorca es, ante todo y por encima de todos, un club de fútbol. No es un Palacio de Congresos. Ni un gimnasio. Ni un club social. Ni un chiquipark. Todos los ingredientes que rodean al fútbol pueden aportar su sabor, pero sin perder la esencia del plato.
El Mallorca se adentra en el abismo del (casi) descenso por la incompetencia de sus gestores. De sus altos mandos. El club se ha pasado toda la temporada caminando por el alambre centrando todos sus esfuerzos en la guarnición para olvidarse del solomillo. Una frase antológica de Juanma Lillo cuando se refería a que lo accesorio, lo secundario, está eclipsando lo verdaderamente importante, que es el juego. Porque el Real Club Deportivo Mallorca es, ante todo y por encima de todos, un club de fútbol. No es un Palacio de Congresos. Ni un gimnasio. Ni un club social. Ni un chiquipark. Todos los ingredientes que rodean al fútbol pueden aportar su sabor, pero sin perder la esencia del plato.

