Un Mundial bajo sospecha

Inquieta que la gran cita futbolística no se imagine como una fiesta sino como una duda

Un Mundial bajo sospecha
Hay algo en los mundiales que siempre ha tenido que ver con la suspensión de la realidad. Durante un mes, el planeta se organiza en torno a un balón: las guerras se vuelven murmullos lejanos, las fronteras se diluyen en camisetas y los idiomas se mezclan en una gramática común de goles y abrazos improvisados. Es la última utopía compartida.

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