Un conflicto con ecos del 'procés' independentista

Si algo han dejado claro los 23 días de huelga de este curso es que Ustec ha decidido medir fuerzas con el Govern de Salvador Illa. O más bien doblarle el brazo. La lógica era sencilla. Si el Ejecutivo avanzaba un paso, había que impedirlo. Si proponía un acuerdo, subir el precio. Y a cada reunión, una nueva exigencia. El problema de las negociaciones convertidas en trincheras es que dejan de servir para negociar. Ayer hubo fumata blanca, pero también la sensación de que Ustec ha logrado hacer del conflicto un fin en sí mismo.Seguir leyendo...

Un conflicto con ecos del 'procés' independentista
Si algo han dejado claro los 23 días de huelga de este curso es que Ustec ha decidido medir fuerzas con el Govern de Salvador Illa. O más bien doblarle el brazo. La lógica era sencilla. Si el Ejecutivo avanzaba un paso, había que impedirlo. Si proponía un acuerdo, subir el precio. Y a cada reunión, una nueva exigencia. El problema de las negociaciones convertidas en trincheras es que dejan de servir para negociar. Ayer hubo fumata blanca, pero también la sensación de que Ustec ha logrado hacer del conflicto un fin en sí mismo.

Seguir leyendo...