El pato

Se perdió un pato y un gran número de vecinos volcó un disgusto de proporciones bíblicas

El pato
Abrí el chat de mi barrio y supe que un vecino había perdido a un pato. Un aluvión de respuestas inundaba la pantalla. Docenas de vecinos ofrecían colaboración para encontrar al palmípedo: el chat enloquece cuando un vecino pierde a su mascota y el hilo era tan largo que no llegué a detectar el inicio del suceso. Me habría gustado saber cómo había llegado el pato a la vida de mi vecino, si era un pato extraviado al que refugiaba o si lo habría adquirido como mascota. Aproveché para averiguar si esto último es posible o normal y, de paso, si es legal. Averigüé que la ley permite tener patos en casa o bien “como animales de traspatio” que se crían para autoconsumo (no creo que fuera el caso), o bien como mascota, aunque esto último dependerá del futuro “Listado positivo de aves” de la ley de Bienestar Animal.

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