Muchos lobos, Caperucita

Donde antes hubo divinidad, hoy hay mercados, algoritmos y gurús raritos

Muchos lobos, Caperucita
Al principio no parecía que ocurriera nada demasiado extraordinario. Las madres primerizas seguían recomendando prudencia, forrando libros y muebles y ajustando barandillas en desniveles y escaleras. Los médicos pautaban, como siempre, protección al sol e irritantes visitas periódicas hasta la adolescencia. Los ingenieros seguían desconfiando de los puentes que habían levantado otros ingenieros. Y los coachs, bombardeándonos con sus tratados sobre el temor sin levantar el culo de la silla. Y todos tan felices...

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