Que no se acabe el mundo

Tienen que intentar conseguir que el trayecto valga la pena, porque no habrá una segunda oportunidad

Que no se acabe el mundo
Hacerse mayor tiene muchas versiones: una de ellas es añadir elegancia a los años. Joaquín Sabina canta, con picardía, “siempre he querido envejecer sin dignidad”. Cada uno se esculpe su vejez como puede. Hacerse mayor es gestionar variaciones del propio ocaso. Algo que surge un día, de repente, y te sorprende. No eras consciente de ello, y el tiempo va moviendo los mojones del territorio a tu alrededor y te va cambiando el paisaje. Clint Eastwood tiene una fórmula contundente: “Cada mañana, cuando me despierto, no dejo entrar al viejo”.

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